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Ex alumna de Educación Diferencial desarrolla interesante trabajo en Juan Fernández conjugando las áreas de educación y salud

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Escuela de Pedagogía – Pontificia Universidad Católica de Valparaíso » Ex alumna de Educación Diferencial desarrolla interesante trabajo en Juan Fernández conjugando las áreas de educación y salud.

 

Victoria-1La vida de Victoria Albornoz Astudillo cambió radicalmente en diciembre del 2013 al trasladarse al archipiélago de Juan Fernández para ejercer como Educadora Diferencial, siendo la primera especialista de esta Universidad en realizar estas tareas en la localidad.
Para esta ex alumna de la PUCV que egresó el año 2009 con la mención Retardo Mental, la experiencia ha sido altamente enriquecedora. En esta nota recuerda sus pasos laborales y sus aprendizajes en la PUCV.
Experiencia laboral
El recorrido profesional de Victoria Albornoz se inicia en Quilpué, tras su práctica profesional en la Escuela Especial CICED se desempeñó en el Liceo Técnico Femenino de Quilpué en un Programa de Integración en enseñanza media, donde trabajó por 2 años en jornada de tarde y complementó con apoyos en otros establecimientos de la comuna, conociendo distintas realidades educativas y estilos de liderazgo.
Luego emigró a Santiago e ingresó a una Escuela Especial en La Granja para alumnos con Discapacidad Intelectual. “Venía con una visión súper academicista de ellos, sabía que no debía pasar a llevar procesos y empecé a hacer pequeños cambios en mi entorno, trabajando sus cuadernos, haciendo actividades, sacándoles fotos para hacer movie maker y mostrar en las reuniones de apoderados”, cuenta Victoria. Todo esto generó un efecto positivo e interés de los padres, registrándose desde ese período alza en las matrículas.
En esa época postuló y ganó un concurso de la Fundación Educación 2020 y Telefónica como profesora innovadora, al contar el proceso que había vivido y cómo modificó ciertos elementos de su entorno para un mejor aprendizaje e integración de sus estudiantes.
Así, empezó a indagar en el proyecto educativo, las pautas de evaluación y los informes sicológicos que se entregaban, llegando a ser UTP del establecimiento y ganando un premio de la OEI y Fundación Mapfre que le permitió conocer al especialista Álvaro Marchesi, quien desarrolló el concepto de Necesidades Educativas Especiales.
Mientras vivía esto, veía que los procesos se automatizaron, la matrícula estaba completa y los profesores que ingresaron con ella estaban impregnados del proyecto, por lo que consideró era el momento de partir.
Esto coincidió con que Victoria se casó y trasladaron a su marido al archipiélago de Juan Fernández en su calidad de oficial de Carabineros. La ex alumna ingresaría al colegio insular Robinson Crusoe, sin embargo, al llegar el doctor de la posta le señaló que necesitaban se hiciera cargo de la Sala de Estimulación Infantil de la Posta de Salud Rural en Juan Fernández desde enero del 2014.
Tras aceptar, sumó el cargo de Encargada del Programa de Desarrollo Biopsicocial de Chile Crece Contigo en la posta.
Victoria-2Hoy atiende a cerca de 35 niños de Chile Crece Contigo; realiza talleres prenatales en la isla en conjunto con una matrona, una enfermera y una kinesióloga; acompaña a adultos mayores con alzheimer; y entrega atención a niños por el Programa de Salud Mental.
“En mi mundo no existía otra posibilidad que postular en una escuela y con el programa me di cuenta que hay muchas educadoras que trabajan en salud”, cuenta.
Por eso, actualmente realiza un Diplomado de Salud Familiar e-learning en la Universidad de Chile. En ciertas épocas del año debe viajar a clases presenciales, por lo que se traslada en una lancha de la Armada para tomar el avión, que sale dos veces a la semana, y se instala por siete días en el continente para capacitarse y realizar visitas técnicas, retiro de material y reuniones con el INTA para abordar el tema de la obesidad presente en la isla.
“Me fui muy estresada de la vida santiaguina, de la inseguridad, los trayectos. Aunque siempre fui altruista, consideré que necesitaba un relevo y que en otro contexto podía ser necesaria. Llegó un momento que sentía miedo, aunque nunca me pasó nada, veía funerales llenos de balas y el caso de un niño con Síndrome de Down de 4 años que jugaba a hacer papelillos con confort… Llegué a una isla donde dejas la llave en la puerta de tu casa, toda la gente te conoce, existe una cultura de confianza y son agradecidos de ciertos profesionales que llegan allá”, comenta Victoria Albornoz.
Victoria-3En este período ha debido “re-culturizarse” para relacionarse desde lo cotidiano con las familias y manejar la tensión cultural que existe entre quienes viven toda la vida en el lugar y los afuerinos.
Además, el lugar no está exento de problemas, además de las dificultades de abastecimiento y conectividad, la ex alumna de Educación Diferencial expresa su preocupación por ciertas costumbres naturalizadas como las relaciones consanguíneas, el abuso infantil y la violencia intrafamiliar.
Al ser consultada por lo que le gustaría dejar instalado en Juan Fernández cuando deba emigrar, responde: “La idea que la Educadora Diferencial es integral, atiende a adultos, bebes, niños en edad escolar, a todos, pues el aprendizaje se da en toda la etapa de la vida; y la importancia de la dignidad y buen trato en la atención de personas”.
Recuerdos PUCV
Victoria-4Como ex alumna de Educación Diferencial PUCV, rememora como parte fundamental de su formación el trabajo en equipo.
Hoy tiene a 8 profesionales de la salud a su cargo y siente que los aprendizajes que logró en el ápoca universitaria le han servido para manejar de mejor manera las relaciones interpersonales y su propio estilo de liderazgo.
Otro aspecto que destaca es el concepto humanista de la educación, donde se privilegia el buen trato y la comunicación afectiva con los otros.
Evoca especialmente a los profesores: Cristina Julio con quien aprendió a trabajar proyectos y profundizar en el área de la pobreza; Marcela Villegas por su visión inclusiva; Livio Núñez, con quien aprendió a evaluar a través de la coherencia en su discurso y su evaluación; Juan Contreras, un educador diferencial neurólogo; Elizabeth Donoso, que le aportó contención en momentos difíciles y considera su pilar afectivo; y Elena García, que le daba expectativas y le hacía entender que podía llegar lejos.
“Recuerdo lo estricta que era la profesora Carmen Díaz y cómo me lamentaba de sus formas. Hoy recuerdo sus formas, pero su contenido lo llevo conmigo y socializo con mis pares. Cuando eres estudiante te tomas todo muy a lo personal, ahora lo veo desde lejos y siento que me enfrenté a una diversidad de profesores, de edades, de género, que te sirve para la vida laboral”, cuenta.
“También valoro la formación sicológica y médica que recibí. Es una malla integral que te da muchas herramientas. Me fui con una familia, porque es mucho el tiempo que se pasa en la Universidad”, agrega.
Victoria comparte que en su etapa estudiantil vivió también experiencias dolorosas con algunos compañeros que no la acogieron dentro del curso. Tras un periodo de alejamiento de la Universidad, regresó a la carrera y encontró un nuevo grupo con gran compañerismo y amistad que recuerda hasta el día de hoy. “Todo pasa por algo”, resume.

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